Lengua

Declaración Universal
de Derechos Humanos

Las atrocidades, la violencia y la devastación causadas por las dos guerras mundiales hicieron que muchas personas comprendieran la importancia de garantizar el respeto y la protección de la dignidad, los derechos humanos y las libertades de todas las personas.

La Organización de las Naciones Unidas se creó en 1945, con el consenso internacional de que no debíamos repetir jamás la historia trágica de las guerras y de que todo cuanto hiciéramos por construir una paz duradera debía basarse en el respeto a la dignidad de todas las personas.

En 1948, se reunieron representantes de 58 Estados miembros de las Naciones Unidas para definir los derechos y las libertades fundamentales de todos los seres humanos. El resultado de esas deliberaciones fue la Declaración Universal de Derechos Humanos, que enuncia los ideales y estándares que deben respetar todos los pueblos y Estados.

La Declaración Universal de Derechos Humanos ha sido la base de numerosos tratados internacionales, como los que prohíben el genocidio, protegen los derechos de los refugiados y buscan eliminar la discriminación en todas sus formas. Sus principios han sido incorporados a las constituciones y leyes nacionales de muchos países.

udhr-2

Historia de la Declaración Universal
de Derechos Humanos

Historia de la Declaración Universal de Derechos Humanos

Vídeo creado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) (6.10 minutos).

Declaración Universal
de Derechos Humanos (1948)

* Versión simplificada por Compasito

Declaración Universal de Derechos Humanos (1948)

* Versión simplificada por Compasito

Has nacido libre y con los mismos derechos que cualquier otra persona. Eres capaz de pensar, y de reconocer el bien y el mal. Debes tratar a todos amistosamente.

Todos estos derechos humanos son tuyos, cualquiera sea tu raza, piel, color, sexo, idioma, religión, opiniones, origen familiar, posición social o económica, nacimiento o nacionalidad.

Tienes derecho a vivir, a ser libre y a sentirte seguro.

Nadie tiene derecho a tratarte como esclavo; y tú tampoco puedes esclavizar a nadie.

Nadie tiene derecho a torturarte, hacerte daño o humillarte.

Tienes derecho a que te acepten como persona en cualquier lugar, como establecen las leyes.

Tienes derecho a ser protegido y tratado igualmente ante la ley, sin ningún tipo de discriminación.

Si alguien viola tus derechos humanos, tienes derecho a que un juez justo y capaz haga valer esos derechos.

Nadie tiene derecho a arrestarte, ponerte en prisión o expulsarte de tu país sin razones válidas.

Si te acusan de un delito, tienes derecho a una audiencia justa y pública.

Eres inocente, hasta que se demuestre tu culpabilidad en un juicio justo. Nadie puede castigarte por algo que no era un delito en el momento en que lo hiciste.

Tienes derecho a ser protegido si alguien intenta dañar tu buen nombre o entrar en tu casa, abrir tu correspondencia o molestarte a ti o a tu familia, sin razones válidas.

Dentro de tu país, tienes derecho a viajar y a circular como tú quieras. Tienes derecho a salir de tu país para ir a otro, y si quisieras regresar, también tienes derecho a volver.

Si alguien te amenaza con hacerte daño, tienes derecho a ir a otro país y pedir que allí te protejan como refugiado. Pero pierdes este derecho si has cometido un delito grave.

Tienes derecho a pertenecer a un país y a tener una nacionalidad. Nadie puede quitarte tu nacionalidad sin una razón válida. Y, si quieres, tienes derecho a cambiar de nacionalidad.

Una vez que alcances la edad necesaria, tienes derecho a casarte y a formar tu familia sin ninguna limitación de raza, país o religión. Cuando dos personas se casan, y también cuando se separan, ambas tienen los mismos derechos. Nadie puede obligarte a contraer matrimonio. La familia es la unidad básica de la sociedad, y el gobierno debe protegerla.

Tienes derecho a ser dueño de propiedades. Nadie puede quitarte tu propiedad sin una razón válida.

Tienes derecho a pensar como quieras y a creer en cualquier religión. Eres libre de practicar tus creencias o religión, y también de cambiarlas por otras.

Tienes derecho a tener opiniones y a expresarlas. Eres libre de transmitir tus opiniones a otros, incluso a personas de otros países, por cualquier medio.

Tienes derecho a reunirte pacíficamente con otras personas. Nadie puede obligarte a pertenecer a un grupo.

Tienes derecho a participar en el gobierno, ya sea ejerciendo un puesto o eligiendo a alguien que te represente. Tienes derecho a servir a tu país, igual que tus compatriotas. Los gobiernos deben ser elegidos periódicamente, a través del voto igualitario y secreto.

La sociedad donde vives debe darte seguridad social y los derechos necesarios para tu dignidad y desarrollo.

Tienes derecho a trabajar, a elegir tu ocupación y a cumplir tu trabajo en buenas condiciones. Las personas que hacen el mismo trabajo deben recibir la misma paga. Tienes derecho a ganar un salario que te permita vivir y mantener a tu familia. Todos los que trabajan tienen derecho a afiliarse a un sindicato y a defender sus intereses.

Tienes derecho al descanso y al tiempo libre. Tu jornada de trabajo no debe ser demasiado larga, y te corresponde gozar de vacaciones pagas periódicamente.

Tienes derecho a las cosas que tú y tu familia necesitan para vivir de manera sana y cómoda, como alimentos, ropa, vivienda, atención médica y otros servicios sociales. Tienes derecho a recibir ayuda si te quedas sin empleo o no puedes trabajar. Las madres y los hijos deben recibir ayuda y cuidados especiales.

Tienes derecho a ir a la escuela. La educación primaria debe ser gratuita y obligatoria. Tienes derecho a aprender una profesión y a continuar tus estudios todo lo posible. En la escuela, debes poder desarrollar todas tus capacidades y aprender a respetar a los demás, cualquiera sea su raza, religión o nacionalidad.

Tienes derecho a participar en las tradiciones y conocimientos de tu comunidad, a gozar de las artes y a beneficiarte de los avances científicos. Si eres artista, escritor o científico, tienes derecho a que se proteja tu trabajo y a beneficiarte de él.

Tienes derecho a un mundo donde tú y todos los demás puedan disfrutar de estos derechos y libertades.

Tu personalidad sólo puede desarrollarse al máximo dentro de una comunidad, en la cual también debes cumplir responsabilidades. Tus derechos humanos tienen que estar garantizados por las leyes. Las leyes deben permitir a cualquier persona ser respetada y respetar a los demás. Estos derechos y libertades deben apoyar los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Ninguna persona, grupo o gobierno, en ninguna parte del mundo, debe hacer nada para destruir estos derechos.

Haz clic aquí para leer el texto completo de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Transformar vidas. El poder de la educación en derechos humanos

Camino hacia la dignidad

Quiénes somos

Contáctanos para
obtener más información.

COMPARTE

© Soka Gakkai International 2020. Quedan todos los derechos reservados.  Política de privacidad